lunes, 10 de enero de 2011

ASI SE RESISTE EN LAS CÁRCELES DEL PAÍS VASCO HABLAN LOS FAMILIARES DEL PRESO VASCO CON MÁS DE 30 AÑOS EN PRISIÓN

EUSKAL HERRIA:ASI SE RESISTE EN LAS CÁRCELES DEL PAÍS VASCO

HABLAN LOS FAMILIARES DEL PRESO VASCO CON MÁS AÑOS EN PRISIÓN.

MÁS

DE 30 AÑOS EN LAS MAZMORRAS DEL CONTINUISMO DEL FRANQUISMO



«Quieren que el pueblo se olvide de los presos, como si no hubieran existido»

Euskaldunes, jubilados tras una vida entera de trabajo. Y las tres últimas décadas, marcadas a fuego por la cárcel. Son los padres del preso político más antiguo de Europa, Josemari Sagardui Moja, «Gatza».

¿Cómo era Josemari de joven?

Santos: Era un chaval formal, muy abierto, trabajador, preparado, pero también le gustaba alternar como a los de su edad. Era muy querido por los amigos y también por el pueblo. Para él son iguales las personas mayores y los jóvenes; no le importaba la edad que tuviera alguien para tener amistad con él. Nosotros pensábamos que no se metía en política, pero viendo la situación que se vivía... A la vista está que los jóvenes se preocupan por la situación de Euskal Herria y por eso está en la cárcel.

Begoña: Entonces en casa hablábamos poco de política...

El 8 de julio de 1980 detuvieron a Josemari. Al parecer, fue una detención muy violenta...

Begoña: Sí, fue violenta. Vino la Policía a casa con perros y como salvajes, a juramento limpio... A mi me querían pegar. ¡Cómo vinieron! Como fieras. Al jefe le dije: «Vaya autoridad y vaya educación que tiene usted». Y me amenazó con la metralleta; me seguía por toda la casa a ver qué teníamos... Y se querían llevar a Josemari en pijama. Les dije: «Ustedes no lo van a llevar en pijama; el hijo se va a vestir como es debido». Y me dice el jefe: «No le hable en vascuence al hijo». Le respondí: «Le pienso hablar en lo que le he hablado toda la vida, ¡eh! Y si usted no sabe, aprenda...» ¡Madre mía la que se armó!

¿Cuándo volvieron a ver a Josemari después de la detención?

Santos: Cuando lo detuvieron se lo llevaron a la comisaría de la Policía Nacional en Indautxu. Yo iba a allá desde el primer día y me ponía al otro lado de la calle, quieto, hasta que me cogieron y me llevaron adentro, donde el comisario, que me preguntó por qué estaba allí. Le dije que tenía el hijo adentro y que estaba esperando a que saliera. Me dijo que el chaval no salía, que iba a pasar a otro sitio y me echó. Entonces, en lugar de estar allí, empecé por la acera de la comisaría a dar vueltas, vueltas, vueltas y vueltas llamándole: «¡Josemari, ánimo! ¡Josemari, ánimo!». Daba toda la vuelta a la comisaría una vez y otra vez y otra vez... Le daba vueltas a toda la manzana de la comisaría. Estuve días dando vueltas, hasta que se lo llevaron...

Josemari contó que le habían torturado...

Begoña: Sí, y cómo...

Santos: Sí, pero no te dicen toda la verdad para no disgustar demasiado a los padres. Sí, le torturaron. Eso pasaba entonces y ahora también; no ha cambiado.

Begoña: Cuando le vimos en Madrid a los once días de la detención, Josemari estaba todavía como ido por las torturas. Nos apuramos al principio, pero con el tiempo se le pasó.

Josemari ha estado en catorce cárceles y, por lo tanto, ustedes también... ¿Qué supone para ustedes tener que viajar tanto para poder ver a su hijo?

Begoña: Yo he andado mucho sola porque Santos tenía que trabajar. Cuando Josemari estuvo en Mallorca, por ejemplo, yo misma cogía el avión en Gasteiz, bajaba en Barcelona, hacía traslado a Mallorca y me movía sola por todos los sitios, sin conocer nada, preguntando...

Han viajado muchos kilómetros en su vida...

Santos: ¡No se pueden contar de tantísimos que son...! Hay pocas cárceles que no hayamos visitado. Y la situación económica no te acompaña todos los años; al principio, sí, pero también hemos tenido ciertos momentos difíciles...

Y el riesgo que supone viajar por carretera...

Begoña: Sí, supone mucho riesgo; hemos viajado en coche, pero también en autobuses, en el AVE, en avión...

Muchas veces han tenido noticia de que los funcionarios habían dado una paliza a su hijo, que lo tenían solo y completamente aislado, que estaba en huelga de hambre -trece veces-... ¿Qué sienten unos padres en esas situaciones?

Begoña: Sí, y también que lo tenían atado... Es durísimo, no tienes moral para nada, te hundes... Una vez, en una de aquellas huelgas largas en la cárcel de Puerto de Santamaría, veíamos a los presos salir [a los locutorios] y se caían al suelo...

Santos: En las huelgas de hambre o con otras cosas no nos cuentan todo porque, aparte de sufrir ellos, saben que los padres lo pasamos muy mal. Los chavales son listos y, por regla general, intentan evitar decírnoslo todo para que no suframos.

Supongo que han llorado en silencio muchas veces...

Begoña: Algo, siempre, pero... delante de alguien, no.

Santos: Somos bastante duros porque hemos visto a otros antes de esto. Hemos visto la miseria que dejó la guerra y el resultado de todo eso más tarde. Hemos visto mucho...

Comentaba usted, Santos, que los propios presos intentan no preocupar a sus familiares. Creo que a veces son ellos mismos los que intentan dar fuerza y ánimo a los padres y a quienes les visitan...

Santos: Eso es cierto; no quieren hacer pagar a los padres y aguantan todo lo que pueden para que no vuelvan disgustados a casa.

¿Qué significa para los presos sentir el calor de los familiares, de los amigos, de su entorno...?

Begoña: Mucho, les da alegría y ánimo, les pone contentos. Para ellos es importante recibir cartas, por ejemplo, se alegran mucho. Siempre las esperan...

Santos: Alguien que está allí, lejos, encerrado, espera todo lo que le llega de fuera: hoy esto y mañana otra cosa... El preso está esperando información, ayuda, saber de los amigos, de los familiares, del pueblo... Todo le interesa porque allí pasa muchas horas solo, esperando a los de fuera.

¿Cuáles han sido los peores momentos en estos treinta años?

Begoña: Para mí, lo de Granada [en el año 1993], cuando intentó escapar de la cárcel y se le rompió la cuerda y cayó al patio. Cayó hacia adelante; si llega a caer para atrás se habría quedado inválido o muerto.

Yo estaba en la tienda, vino una chica y me dijo a ver si habíamos oído en la radio que nuestro hijo estaba herido. ¿Herido? «Se ha querido escapar de la cárcel». No sabíamos cómo ni dónde estaba. Dejamos la tienda y fuimos a Sondika y, en avión, a Málaga, y luego en taxi -nos cobró 16.000 pesetas- a Granada. Allí no nos decían nada. ¿Cómo que no saben lo que le ha pasado a nuestro hijo? Los guardias no querían decirnos nada. Entonces les dije: «Queremos estar con el director». Nos llevaron y nos dijo que Josemari se había caído y que creía que estaba en Madrid. «Dígame la verdad si está aquí o tenemos que ir a Madrid». «Sí, sí, está en Madrid; es un chico muy inteligente», nos dijo.

[...] A las 8 de la mañana vamos a Carabanchel y nos dice un guardia: «No pueden ver hoy al hijo». «Yo le quiero ver porque no sé cómo está; si está gravemente herido o cómo...». Me senté en una piedra y de aquí no me hace levantar nadie. Le dije: «Aunque sea cinco minutos, solamente queremos ver cómo está». A la hora u hora y media viene y me dice: «Señora, lo que ha dicho: cinco minutos». Nos dejó entrar y vino el hijo en una silla de ruedas -le traía una monja-, todo vendado, todo, todo... Tenía bien la cabeza, pero todo lo demás estaba blanco, vendado... Se nos reía: «No es nada, ama; para lo que podía haber pasado, no es nada». Le vimos cinco minutos, pero, al menos, pudimos volver contentos a casa...

Santos: Son muchos los momentos malos; hay poca diferencia en la cárcel: desde el primer día hasta el último. Tampoco hay muchas diferencias entre cárcel y cárcel; puede haber alguna, puede que entre los funcionarios haya alguno más duro o más creído y hace sufrir al preso por sus ideas...

¿Han recibido ustedes ayuda, solidaridad, cariño... de la gente del pueblo?

Begoña: Sí hemos recibido, sí; en el pueblo [Zornotza] nos han ayudado mucho.

Santos: Con nosotros -también con otros- el pueblo se ha portado muy bien. Nos han ayudado económicamente, moralmente... Más no han podido hacer por nosotros; estamos agradecidos.

He leído que Josemari le dijo un día a Concha [su esposa]: «La cárcel me lo ha quitado todo; no quiero que me quite la posibilidad de tener un hijo». Y nació Goiztiri. ¿Qué supuso para ustedes la llegada de la nieta?

Begoña: [Risas] Nos puso muy contentos, muy contentos...

Santos: Es una cosa increíble esa criatura. ¡Es un monumento de criatura! Va a cumplir 11 años y ella misma se prepara para ir a la ikastola, coge todo lo que tiene que coger; luego viene y hace los deberes, también tiene que ir a hacer otras cosas... Incluso está jugando a fútbol en el equipo de Andramari. Para nosotros es el mejor regalo que nos han podido hacer...

¿Es como tener un poco a Josemari en casa?

Begoña: Se parece mucho a él.

Treinta años en la cárcel... Concha dice que Josemari le ha enseñado a tener paciencia. Supongo que ustedes también han sabido tener paciencia...

Begoña: Teníamos que tenerla...

Santos: La paciencia ayuda mucho. Allá tienes que ser fuerte para aguantar. A nuestro hijo le alegra mucho vernos contentos; le hace ilusión que le contemos que hemos estado en Nafarroa, en Donostia, en las manifestaciones... Él quiere que nos juntemos con otros familiares, le alegra que tengamos sus ideas, pero nosotros ya pensábamos así antes de que él fuera mayor.

Su hijo debía haber quedado en libertad el año 2000, luego en 2009, finalmente será liberado en abril de 2011. ¿Qué supuso para ustedes la noticia del retraso de la excarcelación?

Begoña: Le tenían que haber puesto en la calle hace diez años, pero él sabía que no le iban a dejar en libertad y nos dijo que no nos hiciéramos ilusiones. «Que diga la gente lo que quiera, pero mejor que yo no lo sabe nadie», nos dijo.

Santos: Josemari no cree en esa gente. Hasta que vea la puerta abierta no se cree nada. Y nosotros siempre hemos mantenido la cabeza alta porque le veíamos a él así; él nos colocaba la cabeza a su misma altura.

Están orgullosos de Josemari...

Santos: Orgullosos de Josemari y también de Concha. Cuando venga Josemari, en casa va a encontrar a su mujer, a una hija fenomenal, un trabajo y todo... Me alegraría que todos los presos tengan esa gran suerte.

Está ahora en la cárcel de Jaén, a 730 kilómetros de Zornotza. Son 16 horas de viaje -ida y vuelta- para verle 40 minutos. Parece muy duro...

Begoña: Es muy duro y, además, más de una vez hemos vuelto de algún viaje sin verle. Santos estuvo tres meses sin que le dejaran visitarle como castigo...

Santos: En el camino de la cárcel tienes que ir tragando ya todo lo que te puede pasar. Vas allí a animarle y vas contento; y así debe ser porque no puedes esperar nada bueno de la cárcel. Sabes que lo tienen allí para que se humille, pero el chaval tuvo la cabeza muy alta cuando se lo llevaron y tendrá la misma cabeza alta cuando venga. A la misma altura.

En Alcalá le dejaron a usted, Santos, tres meses sin visita por «salir el último» de una; algo que, además, era falso. Otras veces no les han comunicado el traslado y se han enterado al llegar a la cárcel. ¿Por qué quieren castigarles también a ustedes, los familiares?

Begoña: Porque se quieren vengar de ellos y de nosotros, de todos.

Santos: A mi nunca han conseguido ofenderme tanto porque nunca espero nada bueno de la cárcel, de los funcionarios, del director... Vas tranquilamente de visita a la cárcel y allí te dicen, de repente, que se lo han llevado a otra... A mi nunca me ha cogido de golpe porque tengo asumido de antemano lo que le pueden hacer a él o a nosotros...

¿Qué les parece que no se puedan enseñar las fotografías de los presos políticos?

Begoña: Nosotros la tenemos en el balcón. Y así hay muchos...

Santos: En todas partes hay carteles [muestra por la ventana más de una decena que cuelgan en balcones de la plaza].

¿Por qué creen que lo prohíben? ¿Por qué pretenden impedir que veamos la cara de los presos?

Santos: Para que la gente de la calle no vea las caras y se olvide de ellos, para que se olviden de los presos, pero el pueblo euskaldun tiene tantísimos años en lucha... Quieren que el pueblo se olvide de los presos, como si no hubieran existido, pero eso nunca se va a olvidar.

Los familiares de los presos sufren también la condena de la dispersión, las humillaciones, el acoso... ¿Qué sienten cuando se habla de víctimas pero se ignora por completo otro tipo de sufrimiento como el de ustedes?

Begoña: Eso está mal.

Santos: Yo creo que quieren hacer que se olvide y que parezca que no ha pasado tanto...

¿Qué mantiene en pie la moral de los presos políticos?

Santos: El pueblo es el alimento que tiene el preso, es su alegría. Quieren saber cómo va el pueblo, si van avanzando sus ideas... Y si ven que avanzan, les da fuerza. Y también les mantiene en pie la unión, las ideas, nuestras costumbres y lo que somos.

¿Y a ustedes, los familiares, qué les da fuerza para resistir?

Begoña: Que ellos estén bien...

Santos: Cada uno debe tener ese pequeño ánimo, eso que alimenta la ilusión a la persona, esa unión de los familiares...

Josemari saldrá a la calle el 13 de abril. ¿Piensan ya en ese día?

Begoña: [Sonrisa] Pues sí, ya pensamos...

Santos: Yo cuento los días: faltan tres meses y tantos días... No es como hace diez años; ahora cuento los días e, incluso, algún amigo que no conoce a Josemari nos suele decir: «Un día menos, ¡eh!». Van pasando los días alegres; ya no tenemos aquella duda. Cuando venga le daremos un abrazo, pero muchísima gente más le recibirá con un abrazo.

Begoña: El día que salga va a ser importante para todos...

Santos: Para todos. Ojalá no llegue nadie a lo que él ha llegado. Y que vengan todos ya. En este momento no hacen más que meterles más años a los presos... Nos hace falta que venga Gatza, pero nos hacen falta los setecientos y pico que tenemos en la cárcel. Y aunque vuelva Gatza tenemos que seguir con el mismo paso en Euskal Herria, y seguiremos hasta que salga el último preso. Nuestra ilusión es que salgan todos. Entonces haremos una juerga grande.

El próximo sábado hay una manifestación en Bilbo por los derechos de los presos políticos vascos. Mucha gente y muy distinta la está apoyando. Los convocantes dicen «basta ya, estamos ante una nueva época». ¿Ustedes ven el final de ese túnel? ¿Creen que podría cambiar la situación de los presos?

Begoña: Todavía tardará esto.

Santos: Nosotros también tenemos esas ideas; debería terminar esta situación. Ya no hay atentados ni hay nada, pero a algunos les interesa que haya porque cobran de ello como guardaespaldas o lo que sea. Eso se ha acabado y sólo tenemos presos de una parte. Y todo el pueblo estaremos con ellos hasta que venga el último preso.

¿Qué suponen para ustedes esas manifestaciones tan grandes?

Begoña: Para nosotros suponen una alegría enorme.

Josemari ha pasado más años de su vida en la cárcel que fuera...

Begoña: Sí, se lo llevaron con 22 años y ha pasado dentro 30.

¿Han pensado alguna vez qué tipo de vida habrían tenido si no hubiera este conflicto?

Santos: Habría sido diferente, es normal. Pero cuando alguien toma un camino se hace responsable de ello; se elige el camino que se quiere, nadie te obliga a hacerlo, se hace por ideas. Por eso él estará satisfecho el día que tengamos una Euskadi libre, y nosotros también.

¿Cómo es ahora Josemari?

Santos: Yo creo que Josemari no ha cambiado; tiene unos cuantos años más... Por lo demás, sigue teniendo las mismas ideas que el día que se lo llevaron de casa. Y lo que ha sido es.

¿Cómo les gustaría que fuera Euskal Herria para su nieta Goiztiri?

Santos: Nosotros queremos una Euskadi libre y abertzale y con un acercamiento entre los partidos políticos. Begoña: Eso está bien.

Diario de Urgencia

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jueves, 6 de enero de 2011

Coronda: “Aquí EL PERSONAL PENITENCIARIO reprimió, torturó y mató"

Esa placa que, por decirlo de alguna manera, escrachan los compañeros, es la falsificación más absurda de la historia reciente y el encumbrimiento más escandaloso de los verdugos de siempre: el Servicio Penitenciario.

En primer lugar, porque el 90 % de la mano de obra para los delitos de lesa humanidad cometidos en las cárceles provinciales, fue (como es ahora) tropa penitenciaria.

El Pabellón 5, originariamente el pabellón de presos políticos, fue una verdadera escuela de verdugos viejos y jóvenes.

Allí se destacaron “Zobaco” Rodriguez, Suárez Vázquez, el Colorado Marchesín, y una infinidad más que pasaron en esos años haciendo armas en eso de manejar un centro de detención de presos políticos.

Una causa originaria, radicada en un Juzgado de Instrucción de los Tribunales Provinciales de Santa Fe, la llamada “Causa Sassi” (por el compañero que encabezó la denuncia), contiene la descripción de gran parte de los delitos de lesa humanidad cometidos por los penitenciarios y sus nombres y grados. Hoy está incorporada a los procesos en curso en la Justicia Federal, pero significativamente no aparecen imputados de esta fuerza al menos públicamente señalados.

El Frente Progresista, Cívico y Social no ha impulsado en ningún momento la investigación de la participación que tuvieron las tropas de Lendro Corti en el genocidio, y los discípulos de esa escuela y descendientes familiares de asesinos, siguen haciendo de las suyas en distintas cárceles.

En http://argentina.indymedia.org/news/2010/11/759721.php, publicado por Ciudad Interna, se pueden ver apellidos ilustres de la familia penitenciaria, como Marchesín.

Creemos que esa placa es un ofensa a los compañeros que pasaron por allí y que incluso murieron allí. Para que no tenga el sentido de encubrimiento que tiene, debería decir por lo menos “Aquí EL PERSONAL PENITENCIARIO reprimió, torturó y mató a militantes políticos, gremiales y sociales, ACTUANDO COMO FUERZA CONJUNTA CON GENDARMERÍA Y EL EJÉRCITO ARGENTINO”. Porque no es cierto que fuera bajo la “dirección” o “supervisión” de nadie, sino en carácter de fuerza integrada a lo que se denomina “plan sistemático de exterminio” y claro está que dentro de ellas había primacías y mandos y subalternos, pero de ninguna manera, por tener grado menor, dejaban de obrar conjunatamente. Está probado con las condenas habidas que el hecho de que la Policía de la Provincia estuviera bajo “control operacional” del Ejército, en nada exime de responsabilidad por los crímenes cometidos. El llamado socialismo miente alevosamente: el SPSF estaba también bajo “control operacional”, y operacional quiere decir que respondía a órdenes para operaciones, que en la gran mayoría de los casos, eran cometer hechos aberrantes contra los presos y de ninguna manera puede admitirse la palabra “dirección” como dice la placa, porque eso está puesto para atenuar las responsabilidades de los penitenciarios por el genocidio.

En realidad hay que decir con todas las letras que lo que hace esa placa ES REIVINDICAR LA OBEDIENCIA DEBIDA DE MANERA SESGADA. Es que si la dirección era de Gendarmería y la supervisión del Ejército, y a los penitenciarios ni se los nombra, pareciera que estamos ante una pobre gente que no tuvo más remedio que acatar esas órdenes, que es lo que dicen de Videla para abajo todos los milicos. Y es por eso también que es pura perfidia que se nombre el lugar, pero no a los agentes principales de la represión, tortura y asesinatos. Por otra parte, esa costumbre de decir “en este lugar...” sin mencionar a los criminales, es muy propia de Binner y su banda encubridores.

Esto que están cometiendo, es una barbaridad sin atenuantes. Porque debemos considerar que los penitenciarios son la parte más sucia y cobarde de esa lacra de represores: son los que verduguean a gente ya reducida sin afrontar siquiera el riesgo de otras tropas que pueden contar con la resistencia de los reprimidos que no se encuentran reducidos, tal como está un preso.

Creemos que hay todo un trabajo para desarrollar, porque a poco de comenzar una profundización investigativa, nos encontraremos con una infinidad de hechos en los que tomaron parte con enorme entusiasmo los penitenciarios, que por otra parte, no están siendo juzgados como sí ocurre al menos con algunos en juicios en Buenos Aires, Córdoba, etc.

En los listados de represores como el del Grupo Fahrenheit, aparecen sólo dos penitenciarios provinciales de Salta y Entre Ríos y 86 del SPF. Obviamente que este listado ha quedado desactualizado en el desarrollo de los juicios que han sacado a la luz a miembros de fuerzas de seguridad y civiles que hasta ahora habían escapado al señalamiento.

Pero en todo caso, si comparamos las cifras, hay un evidente atraso en el trabajo de investigación y denuncia en todas las Provincias. En dos masacres terribles, como las de Margarita Belén en el Chaco y Palomitas en Salta, los compañeros fusilados provenían de cárceles como Coronda. Y en nuestra Provincia, a Daniel Gorosito lo sacan para matarlo de esta cárcel. ¿Es posible atribuir ignorancia, prescindencea, obediencia debida o lo que carajo fuera a los penitenciarios que compartían el mando con la Gendarmería o el Ejército?. Por lo menos, a riesgo de ser cómplice, hay que investigarlo muy bien. Para sacarlo a Daniel Gorosito de Coronda, en medio de una tarreada y griterío descomunal de los compañeros que denunciaban el destino del compañero, no fue un comando de fuerzas externas a asaltar el penal y llevárselo. Fueron los penitenciarios los que lo tenían reducido, fue con sus llaves, con sus esposas, con su tropa que lo entregaron. ¿Acaso hubo alguna denuncia por parte de alguno que se pueda considerar buen funcionario que aportara algo en el caso?. No. Son todos cómplices.

Y esto por no mencionar a los compañeros HORMAECHE, Luis Alberto, muerto el 19 Diciembre de 1977, VOISARD, Juan Carlos, muerto por falta de atención médica en Coronda el 15.08.76, por falta de atención médica en cárcel de Coronda, o SAN MARTÍN, Raùl Manuel, muertos en su celdas porque los penitenciarios le negaron atención para sus graves enfermedades. Y estos penitenciarios médicos y enfermeros, tienen nombre y apellidos y por nombrar algunos, pongamos al Oficial médico VALLS, al Oficial médico TRAVERSO, al enfermero AGÜERO ACUÑA . Sacerdote del penal, padre GUADAGNOLI

La sucesión de DIRECTORES DE LA CARCEL DE CORONDA es la siguiente: 1976, subprefecto MARIANO ZANINOVICH; 1976, comandante G.N. JUAN ANGEL DOMINGUEZ; 1977, comandante pr. G.N. OCTAVIO CIRONE 1978; comandante G.N. ADOLFO KUSHIDONCHI 1979; alcalde mayor TEODORO BAGNOLI; 1980 alcalde JUAN BORGORATTO 1981-82; alcalde mayor JUAN CARLOS MARIONI; 1983 alcalde mayor WALTER RAUL LOPEZ. Pero durante el período de arranque de la implementación del más duro régimen interno (clausura de ventanas, despojo de todo artículo de celda, golpizas, castigos arbitrarios, encierro sin recreos, creación de los “chanchos” del Pabellón 5 [un minicentro de tortura] y un sinfín de tormentos, estuvieron como puño de hierro, el Alcalde Mayor ACOSTA y el Alcalde mayor MATTOS, este último uno de los más repulsivos por su participación personal y entusiasta en los tormentos y en la orden inmediata de aplicación de los mismos.

Y ni hablar de la “asistencia espiritual” del Sacerdote del penal, padre GUADAGNOLI, que verdugueaba “a domicilio” y realizaba su trabajo para Inteligencia del SPSF.

Se escudan en papeles y órdenes superiores para escapar a la responsabilidad de lo que hacían con gusto incluso.

Pero imaginemos la complicidad de los de las cárceles de Córdoba, en cuyos patios se mataba, de La Candelaria, de Villa las Rosas.

Creemos que basta este ejemplo de lo que son los penitenciarios y su participación criminal para ilustrar sobre lo que queremos decir:

El 6 de julio de 1976 en horas de la mañana el director del penal de Villa Las Rosas, Braulio Pérez, recibió una citación del entonces jefe de la Guarnición militar Salta, Coronel Carlos Alberto Mulhall. En despacho del militar, Mulhall le informó que esa tarde se iba a proceder a un simple traslado, sin proporcionarle los nombres ni el número de los presos.

Fue así como a las 19.45 de ese día se presentó ante Pérez el capitán Espeche portando una orden escrita y la lista de los detenidos.

Enseguida se ordena no registrar en los libros de la cárcel la salida de los presos. También se ordena retirar de los lugares de acceso a todo el personal subalterno, permitiéndose que sólo los guardiacárceles afectados a los muros permanezcan en sus puestos.

El único documento escrito que se conserva es la orden de Mulhall, que obra en el expediente judicial iniciado en Salta. Las órdenes verbales fueron corroboradas por la testigo Juana Emilia Martínez de Gómez, celadora del penal, y el oficial del Servicio Penitenciario de la provincia de Salta, Juan Carlos Alzugaray.

El grupo del Ejército estuvo compuesto íntegramente por oficiales, sin insignias ni distintivos. Todos se nombran entre sí a través de sus nombres de guerra. Antes de la llegada de los oficiales se apagan todas las luces del penal excepto las del lugar donde estaban los presos a trasladar. Hasta allí llega un grupo de guardiacárceles que entrega los once (11) presos a los militares que esperaban afuera, a oscuras, con linternas en sus manos. De acuerdo con las órdenes las personas desalojadas del penal debían sólo llevar lo puesto.

Como se verá, la secuencia es un modelo que se repite en todas partes: el Jefe de la cárcel recibe órdenes escritas que no dicen nada (en este caso no se sabe para que lo citan al tal Braulio Pérez si le iban a escribir la orden); los testigos, penitenciarios obviamente, confirman otras órdenes operativas verbales; son ellos los que hacen el operativo. Al ejército sólo le faltaba tirar sobre gente reducida por los penitenciarios.

Pero a este ejemplo hay que completarlo con algo esencial, que prueba que ninguno de estos verdugos ignoraba en que estaban trabajando, y más todavía, en que estaban disfrutando. El mismo que recibió una orden escrita y está impune, hizo esto:

Días antes el Director del Penal de Salta, Braulio Pérez en una vista que les hizo, a las detenidas políticas les dijo que los militares venían "quinteando". Al preguntarle qué significaba eso, dijo textualmente: "Uno, dos, tres, cuatro, cinco...al paredón...". (Testimonio de Graciela Lopez, sobreviviente a la Masacre de Palomitas)

Más clara demostración de lo que estos cobardes son capaces de hacer, imposible.

De hecho que hay muchos más, cárcel por cárcel, entre las cuales algunas se han destacado como la U9 de La Plata por la cantidad de crímenes cometidos por las tropas conjuntas en las cuales revistaban las penitenciarias.

Nuestro propósito es desnudar de una vez por todas que estos no eran una especie de subordinados inocentes que se dedicaban a la custodia y atención de presos: fueron parte de la maquinaria genocida y como tales deben ser identificados como institución.

Lo que queremos proponerles es un trabajo conjunto sobre esta cuestión, empezando por Coronda, para que, sabiendo que bajo los Gobiernos que padecemos siguen LOS GOLPES Y EL TERRORISMO DE ESTADO -ahora aplicado a los sectores más pobres de esta sociedad injusta que son los que van a parar a la cárcel- denunciemos y denigremos a esta fuerza con la verdad de lo que son. Porque, aunque parezca increíble, son los que más disfrutan de la impunidad, los que cometieron tantos delitos de lesa humanidad como las otras fuerzas y los que más cometen diariamente bajo ese espejismo de ser simples guardias. Y en la falta de castigo se asienta su impunidad de hoy.

En la Provincia existe un documento que se llama comunmente “Informe Borgonovo” (por el funcionario autor del mismo, Esteban Borgonovo) que dio origen a la remoción del cargo de cierta cantidad (no mucha) de policías partícipes de delitos de lesa humanidad. Pero el SPSF ha quedado prácticamente al margen de una aunque sea mínima pero elemental limpieza. Cómo no van a sentirse alentados a ser la escoria humana que hoy son, las bestias que hoy son, los criminales que hoy son. La impunidad de los antepasados alienta a sus sucesores a ser doblemente bestiales.

Sepan Ustedes disculpar la extensión de la presente propuesta, pero es que necesitábamos explicar mínimamente nuestros puntos de vista y esperamos que compartamos siquiera algunos que nos permitan trabajar en común este asunto.

Fraternalmente,

Unidad Antirrepresiva por los Derechos HumanosUADH Rosario -

Muertes de personas privadas de la libertad en la provincia de santa fe

INFORME DE LA CTC - Rosario 6 de enero de 2011

21 PERSONAS PRIVADAS DE LA LIBERTAD FALLECIDAS en 2010 en la Provincia de Santa Fe

Resulta alarmante la cantidad de muertos, por distintas causas, en ámbitos de encierro, sin que a pesar de las distintas denuncias efectuadas, se haya fijado una política de salud seria y eficiente. Por otra parte a pesar de los discursos oficiales de los funcionarios políticos a cargo de los lugares de privación de libertad llámense cárceles, comisarías y alcaidías, No se ha trabajado seriamente para bajar los niveles de violencia. Incluso las mesas de dialogo implementadas en el 2004, con un gran esfuerzo de los propios internos, que en su momento la impulsaron junto a la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC), hoy han dejado de tener la eficacia que tuvieron para resolver conflictos y problemáticas ya que se convierten en una serie de demandas y denuncias por parte de los internos, sin que sean, como lo fueron, un espacio de resolución de los problemas planteados.
Estas cifras no están completas porque la información oficial no llega o llega tarde, los casos enumerados fueron chequeados por la CTC, por la investigación que realizó Ciudad Interna, por los datos aportados por familiares, por la colaboración de otros internos y algunos datos aportados por el servicio penitenciario, policía de la provincia y medios de comunicación.
No contamos con estadísticas de los casos de heridos por armas cortopunzantes.
Las cifras hablan por sí mismas, en los lugares de encierro de la provincia se producen claras violaciones a los derechos humanos, el derecho a la salud, a la vida, a la educación. No debemos olvidar que las personas privadas de la libertad están bajo la tutela del Estado. Y hay, en esta sistemática conculcación de los derechos básicos y elementales del ser humano, responsabilidades de los funcionarios políticos y del poder judicial que no controla el cumplimiento de la ley en los lugares de encierro. Por acción u omisión de los tres poderes del Estado tenemos que lamentar en la provincia muertes e incontables heridos, así como casos de apremios ilegales, torturas: “malos tratos” como eufemísticamente le llaman los funcionarios políticos.

A mas de tres años de gestión del gobierno ni siquiera concretaron una comisión de monitoreo sobre los lugares de encierro, no se conformó ningún dispositivo de salud para los presos en comisarías y alcaidias, el servicio médico dentro de las cárceles no puede seguir funcionando de esta manera.

Estas cifras aterradoras de fallecidos infiere que existe una pena de muerte informal. Los innumerables heridos y mutilados que no integran ninguna estadística, nos dicen que el Estado a través de sus instituciones ha incumplido la obligación de PREVENIR que debe estar por encima de las instancias de investigación y sanción, que tampoco funcionan con eficacia. Pero siempre se actúa sobre los efectos y nunca sobre las causas. Y éstas son las consecuencias que más tarde o mas temprano se vuelven como un bumerang sobre la sociedad en su conjunto.

Nº APELLIDO Y NOMBRE FECHA HECHO FECHA MTE. INSTIT/JURISDICCIÓN ESTABLECIMIENTO MÓDULO/PABELLÓN EDAD MOTIVO MTE.

1 FLORES, JOSE ALBERTO 18/01/2010 SP Coronda enfermedad
2 PUCHOL DAMIÁN UMBERTO 19/01/2010 19/01/2010 SP Cárcel de Coronda Pabellón Heridas cortopunzantes
3 GODOY JESÚS RAMÓN 25/01/2010 25/01/2010 POLICIA Cría. 3º de Rosario Calabozo 27años Ahorcamiento
4 TREJO PABLO 24/02/10 24/02/10 SP Cárcel de Coronda Pabellón 6 28 años Heridas cortopunzantes
5 NIEVA SERGIO 27/01/10 05/03/10 SP Cárcel de Coronda Talleres IAPIP Accidente laboral
6 REPETTI, HECTOR JOSE 16/03/2010 16/03/2010 SP Coronda Heridas cortopunzantes
7 PERETTI, JOSE HECTOR 17/03/2010 SP Coronda picadura de abeja
8 MUÑOZ HECTOR O 20/03/2010 SP Unidad 10 enfermendad
9 GONZALEZ, JUAN MANUEL 17/04/2010 17/04/2010 POLICIA Alcaidia Pabellon B 26 años Heridas cortopunzantes
10 CARESTÍA ALAN 28/04/2010 28/04/2010 POLICIA Cria 2 21 años Ahorcamiento
11 MATIAS GONZALEZ 14/05/2010 15/05/2010 SP Cárcel de Piñero Pab. 4 22 Heridas cortopunzantes
12 LATOR CRISTIAN 21/05/2010 21/05/2010 SP Cárcel de Piñero Enfermedad (falta de atención oportuna?)
13 GUSMAN OSVALDO 27/06/2010 SP Unidad 11 Piñero enfermedad
14 SUAREZ, RUBEN DARIO 09/07/2010 POLICIA Regional XVI Ahorcamiento
15 VILLA, CRISTIAN 27/08/2010 POLICIA Alcaidia hospital Enfermedad (falta de atención oportuna?)
16 CESPEDES, CEFERINO 10/09/2010 SP Unidad 11 Piñero enfermedad
17 RAMOS, DANIEL HECTOR nov-10 nov-10 SP Coronda vih
18 HERRERA CRISTIAN 23/11/2010 23/11/2010 SP unidad 11 Heridas cortopunzantes
19 HERRERA EDUARDO 17/12/2010 17/12/2010 POLICIA com 13 19 enfermedad?
20 CORREA LUIS ALBERTO 31/12/2010 31/12/2010 SP Unidad 2 quemado
21 GOMEZ, LUCIANO POLICIA figheras Ahorcamiento
Coordinadora de Trabajo Carcelario

Fuente: http://ctc-ddhh.blogspot.com/2011/01/muertes-de-personas-privadas-de-la.html