El lunes 11 de Junio, el Servicio Penitenciario
Federal instaló en la puerta de ingreso de las visitas de la cárcel de
Devoto un nuevo sistema de requisa consistente en una serie de scanners
que transmite radiación cancerígena contra las personas que se someten a
ellos. A modo de protesta, desde las 13:30 de ayer, lunes 25 de junio,
los compañeros detenidos en Devoto comenzaron el golpeteo de las rejas
en tandas de media hora en horarios planificados, para expresar el
repudio frente a tal medida. Hacia la madrugada, el SPF entorpeció la
medida y luego dio a conocer su versión: que los detenidos apedrearon a
los guardias, quemaron colchones y tomaron el penal. "Mienten, para
variar", afirman con contundencia los compañeros alojados en Devoto, que
dan aquí a conocer toda la verdad de los hechos.
El 3 de Mayo de este año y en el marco de la
presentación del Proyecto de seguridad Cinturón Sur, la Presidenta de la
Nación anunció la implementación de aparatos de Rayos X (Body-Scanners)
para revisar la intimidad de las personas en Aeropuertos y prisiones de
Argentina.
En el Salón de Mujeres Argentinas de la Casa Rosada,
Cristina
Kirchner anunció la instalación de tales artefactos "en 15 cárceles
nacionales para la detección de metales, narcóticos, explosivos y
celulares". Remarcó, además, que "hay una exacta combinación a
partir de la dotación de estos elementos entre seguridad y
respeto a los derechos humanos, porque había fallos judiciales que
impedían que se hiciera determinado tipo de requisa de las
personas que iban a visitar a los reclusos, porque era
considerada vejatoria”.
El lunes 11 de Junio, los Scanners ubicados en la puerta de ingreso de
las visitas en la cárcel de Devoto se pusieron en funcionamiento.
Inmediatamente, la gente comenzó a preguntarse y preguntar a los
penitenciarios sobre los efectos del paso por el “túnel de la muerte”
como lo comenzaron a llamar.
Los detenidos, con ayuda exterior de nuestros familiares, abogados,
docentes y estudiantes universitarios del medio libre, pudimos recopilar
nutrida información respecto de estas máquinas. Entre otros datos, nos
encontramos con que los Body-Scanners tuvieron su apogeo unos años atrás
en los aeropuertos de Europa y USA, en el contexto de la paranoia
antiterrorista. Pero que
en 2011 la Comunidad Europea los retiró de
circulación debido a las protestas de organismos defensores de los
derechos humanos que, en base a informes de instituciones científicas
lograron que, entre otros, Hans Peter Friedrich (Ministro de Interior de
Alemania) anunciara la renuncia de su país al uso de escáneres de
cuerpo entero en los aeropuertos para el registro de pasajeros como
medida de seguridad. Esta decisión es el resultado de la
enorme cantidad
y calidad de informes de diferentes instituciones de control, que
lapidariamente demostraron que la exposición a los Rayos X tiene efectos
cancerígenos, independientemente de la magnitud de las emisiones y de
la frecuencia con que éstas se efectúen.
También supimos que en USA se destapó un fabuloso negociado calculado en
medio Billón de dólares con la compra de los aparatitos, en el que
están involucrados varios legisladores del Congreso estadounidense.
Pero el resultado más importante de nuestras averiguaciones fue la
información científica que pudimos obtener. La misma que fundamentó
el
retiro de los scanners de los aeropuertos de la vieja Europa: la
radiación es cancerígena, no existe un umbral por debajo del cual se la
pueda considerar inofensiva. La radiación es acumulativa y no respeta
edades, sexos ni estados de salud.
Descubrimos entonces lo que todas y todos sospechábamos: tras la excusa
de la seguridad el Estado argentino pone en riesgo la vida de las
personas que visitan a detenidos.
No es que los presos no estemos acostumbrados a que nuestras vidas
valgan menos para el Estado que las vidas de los ciudadanos no
judicializados. Esto no nos asombra ya. Pero no se trata aquí de esta
cuestión. El problema es que la implementación de esta técnica pone en
peligro real la vida de quienes nos visitan, nuestras familias y, eso,
sencillamente, no lo vamos a permitir.
Creo que es importantísimo aclarar que no nos negamos a que se efectúen
controles de seguridad al ingreso de personas a la cárcel. Sería necio
y, además, imposible de concebir. Lo que
planteamos es que se puede y se
debe utilizar otro tipo de tecnología no cancerígena para estos
controles. En la cárcel de Devoto hay un aparato (Smith Sentinel Ion
Scan) que detecta presencia de drogas, explosivos y demás sin irradiar
rayos X. No lo pusieron en funcionamiento. Esa sería una alternativa, y
seguramente habrá otras que no sean invasivas ni cancerígenas.
Nuestra primera medida fue en el ámbito judicial: interpusimos una acción de Hábeas Corpus en el Juzgado de turno.
A la par, iniciamos una campaña de concientización entre los compañeros
del penal (actualmente unos mil seiscientos) socializando la información
que íbamos consiguiendo. Esto también lo estamos extendiendo a nuestras
visitas con la solidaridad y la presencia concreta de la FUBA y los
Centros de Estudiantes de Filo, Sociales y Derecho. Al mismo tiempo
salimos a los medios de difusión.
Desde las 13:30 del lunes 25 de Junio comenzamos con golpeteo de rejas
de media hora de duración para expresar nuestra protesta. Esto se repite
cada noche a las 00:00, a las 02:00, y a las 04:00 hs. lamentamos
muchísimo los inconvenientes que con esto causamos a los vecinos del
barrio, pero es la única manera en que llamamos la atención a los medios
masivos de difusión.
Ya el SPF dio a conocer su versión: que apedreamos a los guardias, quemamos colchones y tomamos el penal. Mienten, para variar.
Tenemos plena conciencia de que estamos resistiendo una medida del
Servicio Penitenciario que tiene origen, apoyo y justificación plena del
gobierno nacional.
También sabemos que el anuncio presidencial del que hablaba al principio
coincidió con el abandono de esta tecnología de parte de Europa.
Sabemos que se juegan millones y millones de dólares, y que es muy
probable que Argentina, una vez más, esté haciéndose cargo de tecnología
basura descartada por el primer mundo. Con lo que resulta muy difícil
creer que consigamos un fallo judicial que nos ampare contra esta medida
asesina.
De todos modos, pesimistas por principio de realidad y optimistas por
obligación, pelearemos en todos los frentes en defensa de la vida de
nuestros seres queridos.